La selección Colombia sub 20 tiene la misión de vencer a Bolivia para asegurar su clasificación al hexagonal final y de paso, para mostrar su verdadera cara.
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| Imagen tomada de http://www.goal.com |
Después de perder en su segunda presentación frente a un ordenado y contundente equipo chileno, la selección Colombia, que dirige Carlos "El Picis" Restrepo, dejó más dudas que certezas en varios aspectos; el primero y más relevante es que no se vio en la cancha un seleccionado decidido a ir por el empate cuando tuvo durante 15 minutos un hombre más en el terreno de juego y con la ventaja que daba el hecho de que Chile tuviera que improvisar en el arco a un jugador de campo. Prácticamente no se le pateó al arco cuando se esperaba un aluvión por parte del cuadro cafetero.
Adicionalmente, el cuadro austral desnudo las debilidades defensivas que ya se habían mostrado contra Paraguay en el juego aéreo y capitalizó en la pelota quieta de costado uno de los goles con los cuales le bastó para vulnerar el arco de Cristian Bonilla, quien hasta el momento no ha sido ese arquero seguro que con Atlético Nacional se ganó la titularidad y a partir de dos regulares actuaciones, parece haber contagiado de inseguridad a una zaga que dio la sensación de quedar mal parada en cada arremetida de los delanteros chilenos.
El otro punto flaco para examinar se encuentra en la mitad del campo, Sebastian Pérez, que llegaba como uno de los jugadores con más experiencia del seleccionado, no solo por su recorrido en primera división con Nacional, sino porque ya tiene encima un mundial sub20 (2011 en Colombia) no ha podido ser ese volante central que brinde respaldo y quite de balón a la zona defensiva y mucho menos salida clara y distribución de balón para los volantes de creación. Está en deuda, pero tiene condiciones y se espera que las muestre contra Bolivia.
En definición se falló contra Chile, pero las debilidades estuvieron en el excesivo traslado de balón y la poca generación de oportunidades claras de gol. Individualmente hay jugadores para desequilibrar adelante y ese es un factor a favor muy importante, si bien el partido frente al equipo de la estrella solitaria no fue el que se esperaba por parte de jugadores como Córdoba, Perea y Nieto, también hay que decir que durante el juego frente a los paraguayos, estos mismos futbolistas liderados por Quintero, dieron demostración de muy buen fútbol durante varios pasajes del partido.
Será contra Bolivia la oportunidad para que esta selección Colombia que aún no se ha podido descifrar y que como ya se había mencionado en el análisis del debut frente a Paraguay , no hay que perder de vista que son jugadores en formación y por consiguiente pueden pasar de un muy buen partido a una opaca presentación, muestre su verdadera cara y exponga una idea futbolística que necesariamente tiene que partir de un liderazgo desde la dirección técnica que se refleje en una propuesta de juego clara, con solidez defensiva y determinación a la hora de buscar el resultado.
En categorías menores como esta, es determinante la labor del director técnico, no solo a la hora de diseñar el equipo y la estrategia de juego, mucho más en el momento en que las circunstancias del partido requieran de su voz de mando para sacar del letargo a los muchachos. Eso faltó en el encuentro frente a Chile y no se puede repetir frente a una selección boliviana que fiel reflejo del fútbol del altiplano se presenta como la más débil del grupo y por consiguiente, deja a Colombia con la obligación de buscar la victoria que la ponga con un pie en el hexagonal final de cara a pelear por un cupo en el mundial de Turquía.
Por Javier Carbonell
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