Muchos pensarán que Roger Federer nació siendo la leyenda que es. Al revisar material de su niñez, es difícil entender que alguna vez fue un ser humano común y corriente.
En el tenis, como en todos los deportes, existe la discusión sobre quien es el mejor de todos los tiempos, es válida y en mi concepto bonita, porque nadie es dueño de la razón y eso da espacio para que cada uno pueda tomar posición y defenderla a rabiar. En concepto del suscrito, estos ojos no han visto en casi 30 años, un personaje de la dimensión no solo tenística sino deportiva, tan grande y trascendente como el suizo Roger Federer.
Esa leyenda viva llegará el viernes 14 de diciembre a territorio colombiano y el sábado 15 dará una exhibición para esa masa de fanáticos que en Colombia, como a nivel mundial, le admiran y sienten como única la oportunidad de ver en acción al mejor tenista de todos los tiempos. A ese ícono del deporte que con su calidad y ejemplo hace que el mundo se ahorre millones de dólares en campañas educativas. Él de forma gratuita marca el camino de lo que es un modelo de vida a seguir.
Alguien me enseño que la vida se compone de momentos y por eso vamos a repasar algunos de los que convirtieron a Federer en algo más que un tenista, esos que lo elevaron al nivel de leyenda.
1. HABÍA QUE DERROTAR AL MÁS GRANDE DE LA ÉPOCA PARA SER EL MAS GRANDE DE LA HISTORIA.
Se jugaba el torneo de tenis más importante y prestigioso del mundo, el Abierto de Wimbledon, corría el año 2001 y un joven de tan solo 20 años se enfrentaba con el máximo ganador hasta ese momento de la competición y de torneos de Grand Slam, el estadounidense Pete Sampras. La cancha número 1 del All England Tennis Club era la "casa" del norteamericano, pero ese muchachito insolente llamado Roger Federer, en una especie de traspaso inmobiliario firmado a puro tenis, despidió de su feudo a "Pistol Pete" para a partir de ese momento convertir Wimbledom en su nuevo hogar.
Nota: atención al minuto 7:34
2. SE EMPIEZA A ESCRIBIR LA HISTORIA.
Cuando se dice que Wimbledon es la casa de Federer, no se hace de manera apresurada, allí en el año 2003 se empezaría a marcar el rumbo de su carrera. Como los mejores de la historia, ganaba su primer Grand Slam (en términos fubolísticos, entiéndase ganar un mundial) en su debut como finalista y confirmando que cuando dos años atrás había vencido al gran Sampras, no lo había hecho para ser una aparición fugaz en el circuito, sino para tomar la posta y escribir una historia aún más grande, la suya.
Nota: atención al minuto 7:07
3. 02/02/2004
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| foto tomada de http://deportescl.terra.cl/tenis |
4. LA OTRA CARA DE LA MONEDA, (NADAL).
Es normal encontrar en el fútbol fanatismo por un equipo y como consecuencia directa rivalidad con respecto a otro, son instituciones que tienen seguidores y despiertan pasiones que chocan entre si. En el tenis a través de los años, también se han presentado grandes rivalidades, Borg - McEnroe, Villas - Connors o Sampras - Agassi, por mencionar solo tres de las más grandes. Pero tal vez empujada por la globalización que supuso la televisión por cable, o por la internet y más concretamente las redes sociales, la rivalidad que supuso la irrupción de Nadal en el circuito tenístico para hacerle contrapie al gran Roger, elevó a categoría de épica esta confrontación y durante casi una década dividió este deporte entre Federeristas y Nadalmaniacos. El ganador, uno solo, el público.
Dos estilos totalmente opuestos. Nadal, el rey de la defensa, un muro inquebrantable que devuelve con tiros ganadores las pelotas imposibles, todo garra, enorme talento, una furia que cada vez que salta a una cancha de tenis brinda un espectáculo sin igual, porque es muy propio, es una marca, un sello. Todo esto se potencializa cuando tiene en frente al que él mismo alguna vez en rueda de prensa calificó como el mejor tenista de todos, Federer. Eso lo demuestra el récord que tiene frente a la perfección suiza, 18 victorias contra 10 derrotas, 28 partidos en los que han llevado al público presente en la cancha y a los que están detrás del televisor, al delirio con jugadas espectaculares que bien merecen el calificativo de obras de arte.
Federer, todo elegancia, perfección, recursos y variantes, un fenómeno nunca antes visto que durante más de diez años ha tenido a sus pies el mundo tenis, pero que sin su antítesis tal vez nunca hubiese alcanzado la grandeza de la que hoy goza. Fue el Rafa quien lo exigió al máximo, quien le obligó a explotar todo su talento para ratificarse como el mejor de todos, si bien es cierto que de no haber sido por Nadal, Federer tal vez habría ganado más torneos, también estoy convencido que gracias al español, Roger se vio en la necesidad de experimentar hasta su punto más alto todo el talento que tenía y así mismo a encumbrarse al olimpo del deporte blanco.
Aquí, una pequeña muestra de lo que durante años le han regalado al mundo estos dos fenómenos. Porque no se puede hablar de Federer sin pasar por Nadal:
Es normal encontrar en el fútbol fanatismo por un equipo y como consecuencia directa rivalidad con respecto a otro, son instituciones que tienen seguidores y despiertan pasiones que chocan entre si. En el tenis a través de los años, también se han presentado grandes rivalidades, Borg - McEnroe, Villas - Connors o Sampras - Agassi, por mencionar solo tres de las más grandes. Pero tal vez empujada por la globalización que supuso la televisión por cable, o por la internet y más concretamente las redes sociales, la rivalidad que supuso la irrupción de Nadal en el circuito tenístico para hacerle contrapie al gran Roger, elevó a categoría de épica esta confrontación y durante casi una década dividió este deporte entre Federeristas y Nadalmaniacos. El ganador, uno solo, el público.
Dos estilos totalmente opuestos. Nadal, el rey de la defensa, un muro inquebrantable que devuelve con tiros ganadores las pelotas imposibles, todo garra, enorme talento, una furia que cada vez que salta a una cancha de tenis brinda un espectáculo sin igual, porque es muy propio, es una marca, un sello. Todo esto se potencializa cuando tiene en frente al que él mismo alguna vez en rueda de prensa calificó como el mejor tenista de todos, Federer. Eso lo demuestra el récord que tiene frente a la perfección suiza, 18 victorias contra 10 derrotas, 28 partidos en los que han llevado al público presente en la cancha y a los que están detrás del televisor, al delirio con jugadas espectaculares que bien merecen el calificativo de obras de arte.
Federer, todo elegancia, perfección, recursos y variantes, un fenómeno nunca antes visto que durante más de diez años ha tenido a sus pies el mundo tenis, pero que sin su antítesis tal vez nunca hubiese alcanzado la grandeza de la que hoy goza. Fue el Rafa quien lo exigió al máximo, quien le obligó a explotar todo su talento para ratificarse como el mejor de todos, si bien es cierto que de no haber sido por Nadal, Federer tal vez habría ganado más torneos, también estoy convencido que gracias al español, Roger se vio en la necesidad de experimentar hasta su punto más alto todo el talento que tenía y así mismo a encumbrarse al olimpo del deporte blanco.
Aquí, una pequeña muestra de lo que durante años le han regalado al mundo estos dos fenómenos. Porque no se puede hablar de Federer sin pasar por Nadal:
5. CUANDO EN LA DERROTA SE VOLVIÓ MÁS GRANDE.
Al iniciar la temporada 2009, Roger Federer tenía como máximo objetivo ganar su título de Grand Slam número 14, lo que supondría alcanzar para ese entonces el mayor número de torneos grandes que tenía en su poder Pete Sampras, pero las cosas no venían del todo bien ya que en la temporada de 2008 sólo había podido ganar el US Open, esto teniendo en cuenta que durante los años 2006 y 2007 se había quedado con tres de los cuatro majors que se disputan en una temporada.
La oportunidad de igualar el récord de "Pistol Pete" llegaba en la final del Abierto de Australia, pero en su camino se interpuso Nadal, quien buscaba su primer título en la arena Rod Laver. Después de una batalla de cinco sets, Federer sucumbió ante Rafa, pero algo más que la derrota sorprendería y conmovería al mundo:
6. LA REVANCHA LLEGÓ EN CASA AJENA.
En la prensa ya se ponía en duda la posibilidad de que Roger alcanzara su título grande número 14 y muchos otros daban por terminada la era Federer. Nadal le había arrebatado el número 1 del ranking y después de derrotarlo en la final de Australia sobre cancha dura, se murmuraba que a sus 28 años de edad, difícilmente el suizo sería capaz de volver a levantar un major.
Pero por algo lo llaman "su majestad" y no se ha ganado el rótulo de leyenda gratis, él sorprendió al mundo al retomar lo mejor de su tenis en el patio de la casa de Rafa Nadal, Roland Garros fue el escenario que vio como la perfección suiza se alzaba con su primer copa de mosqueteros y de paso inscribía definitivamente su nombre en la historia del tenis al ser junto a Sampras el récord man de los 14 títulos de Grand Slam y de paso, entrar al selecto grupo de tenistas que durante su carrera conseguía coronarse campeón por lo menos una vez, en los cuatro abiertos (Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open).
Esta vez las lágrimas fueron de alegria.
7. EL GRAND SLAM NÚMERO 15
Veinte días después de haber conquistado en París su Grand Slam número 14, Federer regresaba a Londres para buscar reconquistar el abierto de Wimbledon que un año atrás le había sido arrebatado por su archi rival, Rafael Nadal, en uno de los partidos más impresionantes que se haya presenciado en la historia del tenis, después de que el suizo dominara a placer este certamen coronándose campeón consecutivamente en las ediciones 2003 a 2007. Era la oportunidad para igualar la gesta de ganar en un mismo año Roland Garros y Wimbledon, alcanzada por el sueco Borg (1978, 1979, 1980) y por el mismo Nadal (2008).
Además, estaba ante la gran posibilidad de convertirse en el único jugador capaz de conseguir 15 majors, una cifra impensada para cualquier tenista, menos para el gran Roger. Esta vez, la víctima fue una de sus favoritas, el norteamericano Andy Roddick.
8. EL NÚMERO 17 Y DE VUELTA AL TOP 1
El 2012 fue un año atípico para el circuito masculino, por primera vez en muchos años los cuatro grand slam iban a quedar en manos de cuatro tenistas diferentes. Con 30 años y 10 meses de edad, Federer alcanzó otro hito en su extensa y exitosa carrera al convertirse en el jugador más longevo en ganar uno de los cuatro grandes y no contento con esto, alcanzó su séptimo título de Grand Slam (igualando el récord de Sampras en la era profesional) y de nuevo se trepó al puesto número 1 del mundo del ranking ATP. Cuando muchos a esa edad ya gozan de buen retiro en el tenis, él sigue subiéndose al lugar que mejor le sienta, el primero.
Nota: Atención al minuto 5:06
Parece que no le falta nada por hacer, pero él tiene una conexión especial con la palabra triunfo. Así que en el 2013 seguramente algún otro registro pulverizará con su elegancia y precisión. Por ahora, Bogotá se engalana para recibir este 15 de diciembre la visita más ilustre que se recuerde a nivel deportivo, me atrevo a decir (con respeto por quienes no compartan mi apreciación) de toda la historia.
Por Javier Carbonell
@xaviercarbonell

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